El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco

A medida que vamos viviendo vamos siendo atrapados y desgarrados por diversas trampas. Nadie escapa de ellas. Algunos incluso viven con ellas. La idea es darse cuenta de que una trampa es una trampa. Si estás en una y no te das cuenta, estás acabado. Yo creo que he reconocido la mayoría de mis trampas, y he escrito sobre ellas. Por supuesto, no toda la escritura consiste en escribir sobre trampas. Hay otras cosas. No obstante, algunos dirían que la vida es una trampa. Escribir te puede atrapar. Algunos escritores tienden a escribir lo que ha complacido a sus lectores en el pasado. Entonces están acabados. La vida creativa de la mayoría de los escritores es corta. Oyen los aplausos y se los creen. Sólo existe un juez definitivo de la escritura, y es el escritor. Cuando se deja llevar por los críticos, los directores editoriales, los editores, los lectores, está acabado. Y, por supuesto, cuando se deja llevar por su fama y su fortuna, lo puedes tirar al río con la demás mierda.

Charles Bukowski

Voy a terminar de leer toda la bibliografía de Charles Bukowski este año. Fue una insensatez sacarlo de mi vida, así que toca corregir la trayectoria. Ya os contaré.

Lo peor de todo

Cuando estoy con padres aunque no sean los mios, me acuerdo de lo peor, de los años del colegio. Mi madre siempre decía que ir al colegio no es tan horroroso, pero pienso que hay muchas cosas que pueden matarme lentamente sin llegar a ser nunca tan horrorosas.

Ray Loriga

La ciudad es para mí

Qué de pueblo soy, madredelamorhermoso.

Hacía tiempo que no visitaba ciudades con más de 1 millón de habitantes. Y hay que hacerlo: al menos dos veces al año hay que perderse en el bullicio de una jungla de asfalto, en la que cientos de personas caminan hacia la misma dirección, los taxis aparecen al primer amago de mano alzada, las ropas, los pelos y la actitud no importa… en lugares donde sientes pequeños soplos de libertad entre bocanada y bocanada de polución.

No aburriré: sólo comentaros que tenéis que conocer un bar ubicado en un piso de cierta plaza catalana. No preguntéis nombre, ubicación o dato específico: no lo sé. Creo que la mayoría de personas que allí se congregaron el domingo asistieron porque tenían un conocido al que, a su vez, alguien llevó al lugar tiempo atrás.

Música en directo en un bar al que entras después de haber llamado al timbre y haber ascendido un par de pisos. Hogar de altura suficiente para reconocer que la construcción tiene más de un siglo de vida. Escasamente amueblado, pero con acierto, predominaba la oscuridad con una áurea rojiza. Me sorprendió que no oliese a humedad. Y el casi absoluto silencio que reinaba en el sitio, sólo roto de vez en cuando por unos cuanto aplausos.

Mágico, benetan.

Ya os llevaré si algún día pasamos por allí.

Cuestionarios Proust

Hace poco me regalaron el libro Cuestionarios Proust de Vanity Fair, una compilación de interrogatorios a 101 personalidades de la cultura que reflexionan “sobre el amor, la muerte, la felicidad y el significado de la vida”.

Más allá del libro de autoayuda que puede parecer ser, el ejemplar muestra la faceta más divertida, extravagante y curiosa de personajes como Arthur Miller, Martin Scorsese, Ray Charles o Giorgio Armani, entre otros.

Y es que a través de esta serie de preguntas, que nació como parte de un juego de salón parisino y servía como divertimento al círculo burgués novelista en el siglo XIX, te haces a la idea de cuáles son las prioridades de personas que han triunfado en la vida: familia, trabajo, amor o amistad. Cito estas cuatro porque, casi en el 100% de los casos, se centran en una de estas materias.

Después del último entrevistado, el músico y compositor Brian Wilson, se encuentran unas páginas en las que animan al lector a rellenar su propio cuestionario Proust “preferiblemente haciendo uso de una pluma de cálamo”.

Comparto las preguntas con vosotros para que podáis realizar vuestro propio cuestionario (en formato .doc, que es mucho menos glamuroso, pero igual de efectivo a la hora de establecer y detectar prioridades).

¿Cuál considera que es la virtud más sobrevalorada?

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Algo falla

Lo prometido es deuda. Ayer, tras el concierto de Neuman, tuiteé lo siguiente entre indignada y decepcionada

Reacciones:

Os cuento porque la cosa viene de algo antes, y cuando puse “la que peor se publicita” me refería a la propia sala, no a su presencia en agendas o medios de comunicación.

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éramos pocos y parió la abuela

Un churumbel la mar de majetón, sanote y guapo, que conste.

Ayer Neuman visitó la capital guipuzcoana para poner fin a una serie de conciertos por la zona norte que los han llevado a tocar, en algo más de una semana, a salas de Madrid, Segovia, León, Pontevedra, Vigo, Oviedo y Santander presentando su segundo trabajo, The Family Plot (sí, como la peli de Hitchcock).

Llegamos tarde a la cita (un clásico en la cuadrilla siempre que los conciertos empiezan a las 20.30, comprobado) y nos perdimos a Andrakan, que abrió la noche de manera más que satisfactoria según nos comentó una de las asistentes al bolo.

Al entrar, nos sorprendió que no hubiese más de una veintena de personas en el lugar. “A la gente se le habrá ido la hora, como a nosotros”, comentamos. Nos acercamos al escenario, frente al cual habían colocado tres sofás y varios taburetes para que los pocos afortunados que tuvimos el honor de disfrutar de su actuación estuviésemos como en el salón de nuestra casa.

Y vaya si lo estuvimos.

Arrancaron con Lovers, que abre su último disco, de manera tranquila, relajada e íntima. En esa línea, gozamos de I have the will y Friends, pero no creáis que no se movieron cabezas y pies a ritmo de la batería: con el sonido de Jane, Ben Gun, The Family Plot o La Yo, que van incrementando el ritmo de manera natural,  hicieron ver que no son carne de baladas y cds recopilatorios dignos del 14F: y que lo saben hacer sonando de puta madre.

Poco a poco, el vínculo entre el público y escenario se fue estrechando. Comenzó a sonar el piano y Paco se arrancó con un discurso de agradecimiento al grupo y a todos los que han participado en la gira. “Es una pena que no haya podido venir más gente, pero estamos muy a gusto”, confesó.

Pues sí, para qué nos vamos a engañar. Una pena que no asistiera más gente, sobre todo cuando ha sido un concierto que ha gustado (engañé a tres colegas para asistir y todos salieron satisfechos) y de calidad sonora.

Pero que nos quiten lo bailao. Ya comenté a mis acompañantes que creo que Neuman lo van a petar: si no es este año, el que viene. O con el próximo disco que saquen. Que será cuestión de tiempo, vaya.

¡Ojalá!

29

Nunca dejéis que vuestra edad real supere en más/menos 5 años vuestra edad documental.

De nada.